-A mí nadie me fuma y los hombres creen que dependo de ellos.
Clementowsky le responde
-Es porque los hombres son tontos y les gusta creer en cosas imposibles, como en el amor y eso.
Calavixler se asoma al ojo derecho de Clementowsky y se encuentra desnuda. En su interior, Clementowsky le teje un abrigo para que nunca más vuelva a sentir frío.

2 ramalazos:
Lo que Clementowsky y Calavixler ignoraban era que una figura desconocida las vigilaba, oculta entre las sombras de las cortinas...
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