Las piedras fijamente te miraban suspirar, te sentías incapaz de fallar pero lo hiciste y no eras tu quien moría, era tu padre, era tu madre, eran los ojos de tus hijos, los labios de tu prima, la mancha azul de la pared.
Te recostabas en el césped y no había cielo que mirar, sólo un reflejo de piedras observándote.

2 ramalazos:
Y eso lo escribió ella?
Y tú dónde estás?
No, quizás lo pensó...
Es la nueva sección de CC&C
PND
Aquí estoy, donde siempre.
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